Cuando hace veinte años, Nati Lacal y Silvestre Cros, funcionarios del Ayuntamiento de Zaragoza, se pusieron al frente del restaurante La Rebotica, muchos pensaron que estaban locos.
Pues, además, querían trabajar con productos aragoneses de calidad; esperaban recuperar recetas tradicionales de la zona y adaptarlas a los nuevos gustos; pretendían ofrecer en su bodega la mayoría de los vinos de la denominación... y sobrevivir en el intento.
Efectivamente, estaban locos. Locos por la gastronomía, por Aragón, por dignificar el oficio de mesonero, por ser felices logrando que otros disfrutaran del paladar.
Veinte años después, La Rebotica es una realidad plenamente asentada, un referente de la gastronomía aragonesa —de esa provincia de Zaragoza tan olvidada—, que tendrá continuidad en el tiempo, pues Clara Cros Lacal, su hija, ya se ha incorporado como jefa de cocina al restaurante.
La celebración del aniversario es una oportunidad única para reencontrarse —o descubrir— un magnífico establecimiento que a lo largo de un trimestre, ofrecerá, además de la nueva carta, los platos que más ha satisfecho a sus cocineros. En diciembre, Nati, Javier Robles Gurry, en enero, y, finalmente, la actual titular, Clara, a lo largo del mes de febrero.